- Liz!
- Hola Adeline, que has hecho?
- Nada malo amiga mia, mandaron a un maestro suplente, bueno más bien es aprendiz, si acaso tiene unos 21
- Vamos o el aprendiz nos va a colgar del asta
Adeline me torció los ojos y me arrastro – literalmente – hacia el salón, al entrar mire a todos rápidamente, pero mis ojos quedaron clavados en el joven que estaba enfrente escribiendo su nombre en el pizarrón, parecía el hermano menor, muy menor del dios Zeus, tenía el cabello rubio oscuro y los ojos color verde, lo observe rápida y detenidamente y note algo familiar en el… la piel, color blanquecina y ese belleza sobrehumana, era inmortal, no había duda alguna, solté un grito ahogado que solo Adeline que estaba al lado de mi escucho
- Que?
- Nada, es que, me golpee el pie
- Me llamo John Kendrik, y voy a ser su maestro hasta que la señora Dolores este mejor para venir a dar clases, Voy a pasar lista
John empezó a tomar lista, yo seguía perdida viendo sus perfectas facciones y me recordaron la 1 vez que me vi en un espejo después de mi transformación, cuando llego a mi nombre solo pude emitir un ligero: Presente.
En cuanto el escucho mi voz cantarina desvió su mirada de la hoja que tenía en sus manos hasta llegar a mis ojos, y nuestras miradas se engancharon, note como se tensaba y sus ojos se redondearon, me miro fijamente como esperando a que le contestara una pregunta, asentí con la cabeza y el siguió pasando lista, asi fue el resto del dia, su mirada se detenía muy seguido en mi y no me cohibía, solo que fue algo incomodo cuando los demás se empezaron a dar cuenta, para mi suerte dieron el timbre de salida, tome mi bolso y camine junto con Adeline al estacionamiento, íbamos riéndonos cuando una voz grito mi nombre